viernes, 4 de octubre de 2013

Tengo roto el corazón y comunico estos versos:


Se me está rompiendo el corazón
Se me está rompiendo el corazón…
Al ver una pequeña mano
Escondida en el perraje de la madre.
Piel pegada al hueso.
Uñas carcomidas.
Y un mendrugo de pan
Como en escondidas.
El ojo derecho de la niña
Tiene una tela gruesa,
Casi transparente,
Como una lente de lágrimas.
Su nariz respingada
Endurecida  de mocos
Apenas respira.
Y la espalda-cuna
De su progenitora
Sube y baja
Al ritmo de las piedras,
De los charcos,
De los guijarros
De la vereda
Que lleva al pueblo.
La niña a veces duerme.
Y a veces despierta,
Sorprendida.
¿qué está haciendo
En este mundo frío
Y tenebroso?
¿Dónde están los pechos,
Dónde, los pezones?
Si su madre parece su hermana.
Casi tan chica como ella.
Sin pechos.
Sin pezones.
Y con una ardiente herida
En el centro de su inocencia.

Se me parte el corazón.
Y volteo esta página
De mi vida.
Y busco una con paisajes,
Con volcanes,
Con lagos,
Con ríos,
Con cangrejos.
Y sólo encuentro
Horizontes
Con mandíbulas comerciales
Que muerden
Nuestro ímpetu consumidor.
Y de nuevo veo
A la niña.
En la espalda de otra niña.
En la espalda de mil niñas
Que en fila india
Caminan temblorosas
Hacia el hastío
De sus vidas.
Y surge  la sombra de los generales.
Y la sombra de los sargentos.
Y la sombra de los falsos líderes sindicales.
Y los presidentes
Que celebran el día del niño,
Y de la tierra,
Y de la independencia,
Ataviados con sus dorados trajes
Con sus dientes de oro,
Con sus minas de oro,
Con sus mancuernillas de oro…
Recordando
Sus dorados tiempos
De dictadores.
Y vuelvo a voltear la página.
Y encuentro parques
Y templos
Y escuelas sin techo.
Y la ignominia reinando
En todos los pechos.
Y regreso las páginas.
Y vuelvo al principio.
Y encuentro “canchitos”
A caballo.
Con espadas en forma de cruz.
Entregando espejitos
A los abuelos de la niña-madre.
Y es la de nunca acabar.
Paso las hojas
Y no encuentro paz
Ni justicia
Ni amor.
Y mejor cierro el libro.
Esperando que
Llegue
Un libro
Mejor.

C.Golcher, 4 de octubre 13:58.





miércoles, 2 de octubre de 2013

De ovejas y lobos.
Por Carlos Golcher.  Coatepeque, 13-07-2013.

Las ovejas trasquiladas han dado su lana para que sus dueños se protejan del frío.
Sus dueños han vendido la lana y se han hecho lujosos suéteres que se venden en el extranjero.
Casi todos los suéteres son blancos como la lana de las ovejas trasquiladas.
Pero de pronto aparece un suéter negro.
Los exportadores miran con recelo a los intermediarios.  Éstos, a los productores.  Y los pastores buscan en su grey a la atrevida oveja negra que se coló en los planes de aquel sistema perfecto.
Las ovejitas, inocentes, siguen al pastorzuelo que corre presuroso por entre las lomas y los valles, hacia la barranca donde se oculta la luna.  Su cara ya tiene pelos y sus piernas más fuerza.  No quiere que las ovejitas le vean su aspecto de lobo.  Pero la luna le voltea a ver, desde la nube, y todas las ovejitas, hasta las negritas, ven cómo en el horizonte una sombra negra se detiene y lanza un desgarrador aullido.

A todo esto, el verdadero pastor del rebaño tuvo insomnio esa noche.  Y se puso a contar a sus ovejas.  Estaba quedándose dormido cuando despertó sobresaltado: una oveja negra venía en sentido contrario.
La oveja negra se comió el fruto del árbol que estaba en el centro del bosque.  Y se la abrieron los ojazos moros.  Y vio cómo sus hermanas blancas, pobrecitas, caían por el desfiladero.

viernes, 12 de abril de 2013


Hoy es el presente que dentro de un instante se convertirá en futuro.  Y ya estando allí se convierte en ayer.
La Historia se construye a cada instante y en cada instante se convierte en Historia.
Empezamos nuestra vida en el centro de la espiral.  Y avanzamos hacia la orilla, dando vueltas y vueltas.  Hasta que, cansados, nos desparramamos al infinito.
Pero antes de nacer somos sólo un ideal en la mente de nuestra madre.  Y una chispa en la lujuria de nuestro padre.
¿Qué fuerza gravitatoria hace que nuestro planeta mantenga el equilibrio?
Si la Galaxia es espiral ¿por qué no el sistema solar?
Empero de nuevo es primavera.
Y las espirales de los girasoles seducen con sus feromonas a las abejas.
Y las melíferas resultan viendo hexágonos en su transitar  espirálico.
Y porque existe esta sensacional estación es que el sistema solar no es espiral.
Para que disfrutemos cada cierto tiempo de sus exquisitas mieles.
¿Ven? Nuestra primera frase ya está en el ayer.  Y nuestra última palabra gravita en el futuro.
Adiós, adiós.  Hasta nuestra próxima llovizna.
-----Reflexiones del    12-04-13.

martes, 2 de abril de 2013

Han ocurrido algunos eventos desde la última entrada.  Por ejemplo, falleció mi señora madre.  Al respecto, escribimos:



CONVERSACIONES CON MI MADRE.
1                    MADRE: soñé que te habías ido en un elefante pintado por Dalí, que tenía las patas largas y delgadas.  Ibas como una Soberana hindú.  Con turbante y un vistoso vestido carmesí.
2                    MADRE: recuerdo que me contaste que viste muchos bichitos de colores, que después se convirtieron en pescaditos y que te los fuiste comiendo uno a uno, hasta que sacaste el aire en un gran eructo con olor a pescadito.
3                    MADRE: también me viene a la memoria el día que me fuiste a traer a la guardería infantil a donde me llevabas mientras ibas a trabajar.  Me diste un dulce que compraste en el camino.
4                    MADRE: quizás recuerdas cuando me dieron aquel empleo en la 8ª. Calle de la zona 1 de la capital de Guatemala, cuidando el mostrador donde vendían toda clase de juguetes baratos, de plástico.  Me deslumbró una enorme –no tanto- cruz, de plástico, con un cristo crucificado, inserto en el plástico, formando unidad con la cruz, que la compré con los primeros centavos que me gané esa semana.  Eran tres cincuenta de quetzal menos mi cuota del IGSS, que ascendía a siete centavos.  Con el tres cuarenta y tres restante compré la cruz, que valía casi dos quetzales.  Te la llevé, ilusionado.  Me regañaste.
5                    MADRE: y aquel frío día de enero de mil novecientos sesenta, cuando hicimos cola con mi abuelito Tanito, para lograr inscribirme en la Escuela Normal Central para Varones, al primer grado de pre-vocacional. 
6                    Y cuando ya inscrito me sedujeron los nuevos compañeros para que les apoyara en una huelga de hambre contra el director de la Escuela, que estaba infringiendo algunas reglas.  Acepté e hice causa común, incluso con un cachetoncito que resultó ser el hijo del Director y quien aprovechó para protestar por algunos maltratos domésticos.
7                    Pero, MADRE, te has ido.  Durante más de sesenta años estuvimos juntos.  Fue toda una vida.  Ayer estabas allí, sentadita en la sala, tejiendo.  Hoy te busco y quisiera pedirte que me remiendes la pijama.  Y ya no estás.  Y te busco.  Y llego a tu cuarto.  Y sólo veo tu camita, tu aparador, con sus gavetas y tu ropa aguardando por el calor de tu piel…
8                    Y, madrecita linda, sólo encuentro los fantasmas del recuerdo.  Están allí, bien metidos, asustando a mis complejos y miedos…


También se publicó el No. 14 de la Revista Ariete, en la que publicamos poetas y escritores de Guatemala, Quetzaltenango y Coatepeque.

Se publicó, asimismo, la edición completa de MÁS ALLÁ DE XIBALBÁ, pequeña obra de relatos de nuestra autoría.

En el camino, escribimos algunos poemas y cuentecillos.  Por ejemplo, éste:

Scherezada estás triste
Porque los sultanes y odaliscas
Están asustados por las bombas.
Tu angustia, Scherezada,
Se ha anudado en tu garganta…
Como un collar de diamantes
Sanguinolentos.
La cueva de los tesoros
Se ha cerrado
Con sangre  y lodo.
Y los cuarenta ladrones
Se quedan cortos
Ante la ignominia
De los guerreros alados
Que arrasan
Con sus bombas de fósforo
El centro de la ciudad…
Y Alí Babá se queda oyendo
El eco de las explosiones
Que destruyen
Su querido Bagdad.
Y mira aterrado
Que su fórmula mágica
No sirve para abrir la puerta
De su refugio
Porque ahora es frase muerta
Porque la cueva ya no existe
Porque sus tesoros han sido robados
Y los ladrones ya no son cuarenta
Es solo uno:
Un poderoso Emperador
Que desde el otro lado del mundo
Busca gastar capitales
En relucientes armas
De última generación.
Scherezada estás triste
Porque tus mil y una noches
Han perdido el hilo de la historia
Y te han matado
En cada frase, en cada llanto
De las madres sin hijos
Y de los hijos sin madre
Que sucumben ante
La despiadada agresión.
¿Y dónde está, Scherezada
Simbad…
Para que te ayude a matar
Los ciclópeos sicarios
Que como hienas sangrientas
Acosan Bagdad?
¿Dónde está
El hombre que calculaba
Para que calcule
Cuántos pájaros viles
Están en los hangares?
Y ayude a recuperar
Las mezquitas y los templos
Donde Alá, dolorido,
Ve cómo Occidente
Invade.
Y el pueblo, dolido,
Se rinde
Ante la potencia imperial…
Ah, Aladino
¿dónde está
Aquella lámpara
Maravillosa
Que traía genios buenos
Y de la que brotaban mariposas?¡
¿y dónde tu alfombra mágica
Que conduce con sirenas
A las víctimas de la guerra?
Estoy triste por ti, Scherezada,
Porque tus sultanes se postraron
Ante los monstruosos invasores…

-------
Estamos con la consigna de seguir manteniendo este blog, por lo que invito a mis amigos a que lo lean y los comenten.  Cada vez que alguien pose su vista en sus letras me estará dando la vida que se escapa como arena entre las manos.  Pero al sentirnos leídos, es como si respiráramos aires nuevos.  Salud.


domingo, 4 de noviembre de 2012

ANTE LA INMINENCIA DEL BAKTÚN

Estamos esperando la Era Nueva, no como la que llega cada treinta y uno de diciembre, sino como la que llega cada cinco mil docientos años.
Imagino estar en el año siete mil docientos doce.
No escribiríamos un blog.  Viviríamos en el blog.
Cada vez que estuviéramos en una situación, nuestra identidad, quizá nuestra alma o espíritu o como quiera llamársele, se haría espacio entre las letras del texto.
Nos haríamos acompañar de notas musicales  -sólidas- de nuestro concierto favorito.
Probablemente llevaríamos nuestro alimento, buscando acomodarlo entre algunos paréntesis.
Y "practicaríamos" nuestro diálogos en vivo: se harían realidad todas nuestras fantasías.
Platicaríamos con Da Vinci, explorando sus aún inexplorados trazados.  Sentiríamos la música de Beethoven, mientras él nos explicara cómo se imaginaba las notas musicales más allá de su sordera.
Y probablemente Einstein se reiría con nosotros al comprobar que su teoría estaba relativamente incompleta.
En fin, sólo imaginamos lo que ocurrirá dentro de los próximos cinco mil docientos años.
Continuemos con nuestra expectativa.  Y colguemos de los astros nuestras oraciones para que los cambios sean suaves y lentos.

lunes, 10 de septiembre de 2012


EL EQUINOCCIO DEL OTOÑO BOREAL.
No vamos a explicar con detalles lo que ya toda la Hermandad conoce: que el planeta Tierra está en el punto de equilibrio exacto respecto a su estrella para contener las condiciones que le proporcionan vida en todas sus manifestaciones; que su inclinación de 23.5 grados respecto a la elíptica le permite variar su clima cada cuatro meses, combinándose  con su cercanía o alejamiento de esa misma estrella; que cada una de estas etapas se llaman “estaciones” y que en idioma científico se denominan: equinoccio de primavera, solsticio de verano, equinoccio de otoño y solsticio de invierno.
El equinoccio de otoño ocurre alrededor del 23 de septiembre, cuando el sol cruza el ecuador en su movimiento hacia el sur.
La hora exacta del equinoccio varía cada año debido a las duraciones distintas de los años.
También los Mayas se refieren a los equinoccios y lo relacionan con sus cuatro esquinas del espacio. 
La zona arqueológica de Chichen Itza y Dzibilchaltún son los dos mejores lugares para apreciar el fenómeno del equinoccio. Fenómeno arqueo-astronómico, en que la tierra es iluminada por el sol de igual forma en el hemisferio norte y en el sur.
Al atardecer de los días 21 de marzo y 22 de septiembre, durante los equinoccios de primavera y otoño respectivamente, se observa una proyección solar que consiste en siete triángulos de luz, invertidos, como resultado de la sombra que proyectan las nueve plataformas de ese edificio, al ponerse el sol, simulando la imagen de una serpiente descendiendo por los balaustrados de la escalinata de la  escalera norte de la Pirámide de Kukulcán en Chichén Itzá.
El fenómeno arqueoastronómico del equinoccio de  Dzibilchaltún, zona arqueológica  localizada al norte de Mérida, sucede cuando la puerta del Templo de las Siete Muñecas se ilumina con el resplandor del Sol que aparece en el horizonte, y,  en un momento dado, el disco celeste queda unos momentos al centro de la puerta y crea un espectáculo de luz y sombra en la fachada poniente. El suceso fue descubierto en 1982 por el Arqlgo. Víctor Segovia Pinto (q.e.p.d.).
El edificio donde ocurre el fenómeno se le llama el “Templo de las Siete Muñecas” porque en la parte central del edificio se encontró una ofrenda con siete muñecos de barro -recordó el Arqlgo. Huchim Herrera.
Este fenómeno, descubierto en 1982, marca la mitad del camino del Sol a los solsticios. También puede apreciarse en el mismo lugar el 21 y 22 de septiembre. Además, los días 22 de diciembre y de junio se aprecian los solsticios de Invierno y Verano, respectivamente.
En el equinoccio de primavera todo florece y aprovechan los habitantes para cultivar la tierra y sembrar las semillas de su futuro sustento.
Luego viene al abrasador verano que desertifica muchas regiones.  Las temperaturas llegan a sus máximos y las olas de calor –incrementadas por la explosión demográfica y sus resultados (como el calentamiento global)- arrasan como una consecuencia castigadora a los que, aunque hayan sembrado bien, pagan como justos los pecados de aquellos otros que desde la sombra urden sus macabras ideas egocéntricas.
Empero llega el otoño.  Con sus frescas oleadas polares.  Se abren las ventanas del mundo.  Y las escotillas de nuestra gran nave.  Entran, desapercibidos, algunos cristales de hielo.  Y el efecto refrigerante hace que nuestras pasiones se apacigüen y nuestros espíritus se liberen de aquellos infiernos candentes de los meses anteriores.
Es un equinoccio.  El preludio del frío. El descanso del calor.
Las hojas secas alfombran nuestros caminos.  Y ya nuestros pasos no se hunden en la aridez de las arenas, sino de aquellos senderos llenos de tierra negra  que amortiguan el sonido.
El otoño es un respiro.  Es hojarasca que se convertirá en humus.
Nos preparamos ahora a recibir el frío.  Y nuestras mentes intelectuales, que se nutren de conocimientos cósmicos, asimilarán ese humus.   Y como lluvia de estrellas, aguijoneará nuestra curiosidad, para saber más de los misterios, de los ocultos dones que nuestros maestros ancestrales guardaron en sus cofres masónicos para nosotros.
Así, cuando llegue el siguiente solsticio ya estaremos preparados.  Ya sabremos por qué los druidas celebraban con ritos esplendorosos en torno a Stonhenge, y por qué Colón salió del oriente buscando tierras nuevas y no siguió como Magallanes hacia el sur y luego al verdadero oriente para re-descubrir las tierras viejas.
Me gusta el otoño y me alegro por que con él regresan los azacuanes.  Empiezan nuestras festividades.  El mes de la virgen.  El día de los santos y su fiambre lleno de calorías.  Los barriletes de Santiago.  La Guadalupe. Las posadas.  Y finalmente, y antes de que termine la estación, colgamos nuestros deseos de los árboles que se iluminan en  las calzadas y cantamos villancicos tomados de las manos de nuestros queridos padres, hijos, cónyuges y, desde luego de … ¡nuestros queridos hermanos!                         
Carlos Golcher

SIN EL ESPACIO DEL TIEMPO...


El tiempo: una medida del espacio.
El tiempo necesita un espacio para caber.  Si el espacio no es suficiente, termina el tiempo.  Pero si el tiempo entra en un receso, se crea el espacio para que el tiempo, de todas maneras, quepa.  Por tanto, el tiempo necesita del espacio.  Pero el espacio no necesita del tiempo. A menos que sea para medirlo.
Y el ser humano necesita medirlo.  Por ello inventó el segundo.  Y el minuto.  Y la hora.
Pero también inventó el día.  Y el mes.  Y el año.
El planeta se mueve en un espacio dado, alrededor de su estrella. 
Y mientras no existió un ser con conciencia, el planeta rodó por los siglos de los siglos.
Porque a los dinosaurios ¿qué les importaba su edad?
Eran máquinas con masas que reaccionaban al ambiente o  sus impulsos.  Y así, nacían, crecían, se reproducían y morían.  Y nadie  de ellos sabía cuánto tiempo vivían.  Ni en qué Era.
Pero gracias a que el espacio es tan caótico, cayó un enorme aerolito en el área donde estaban muchos nidos de dinosaurios.
Y se extinguieron.
Y los pobres mamíferos, que hasta entonces habían vivido debajo de las piedras, pudieron desarrollarse.
Y al través de los eones, se fue conformando un cerebro suficientemente completo como para tener conciencia.
Entonces, surgió el tiempo.
Y esos seres con conciencia empezaron a medirlo. Y al espacio.
Y surgieron los calendarios.
Los asirios, los egipcios, los chinos…¡los mayas!
Cada segundo termina donde empieza el otro.  Lo mismo sucede con los minutos, las horas, los días, los meses y los años.
La esperanza de vida fue creciendo mientras los seres pensantes invertían su inteligencia en nutrirse cada vez más y mejor.
Y la medición se fue volviendo una necesidad.
Y los asirios, los egipcios, los chinos…. ¡los mayas! Comenzaron a medir el tiempo.
Hace cinco mil docientos años, los mayas dispusieron empezar a medir su tiempo.  Y lo midieron con TUNES y BAKTUNES.
Este año conmemoran el BAKTÚN 13.
El 21 de diciembre se inicia el supuesto BAKTÚN 14.  Lo único es que eso sería como pretender un 32 de diciembre. 
En realidad la vuelta comienza de nuevo porque ellos sólo midieron 13 BAKTUNES, que en total, hacen cincomildocientos años de los nuestros.  Y se terminan esos 13 este 20 de diciembre. 
Son, al final de cuentas, SÓLO MEDIDAS para justificar el espacio que nuestros cerebros aventureros ocupan dentro de nuestro cráneo.
Y si los asirios, los egipcios, los chinos … ¡y los mayas! Son homo-sapiens… pues no encuentro ninguna particularidad en sus respectivas medidas del tiempo, por lo que sólo pretenden justificar ese preciado espacio en sus respectivos cráneos.

Por Carlos Golcher, septiembre de 2012.