martes, 22 de octubre de 2013

TRISTE, MUY TRISTE… REALIDAD
Cuando  apenas me asomo
A la ventana de mi celda
Y veo en el horizonte lejano
Cómo el sol arregla sus cobijas
Y enciende la luna
Para iluminar sus sueños…
Cuando apenas mis ojos
Sienten la luz mortuoria
De la tarde
Y el par de volcanes
Se atizan los árboles
Metiendo sus faldas
En lo oscuro
Del lago…
Y mis poros se cierran
Ante el frío soplo
De esa noche guapa
Que me espera…
Entonces, sí, entonces…
Se oye el silencio de los grillos
Y el volar de la lechuza
Y el canto sordo del búho…
Y empieza el aquelarre
De mis tenebrosas quejas…
Por las niñas madres
Que sonríen tontamente
Ante su llorona y chiquitita realidad.
Por lo niños que ya trabajan
Envolviendo pólvora
En hojas de periódicos
Que anunciaron prosperidad.
Por los varones que se postran
Ante el amo todo el día
Y que por la noche buscan
El refugio de  su intimidad.
Por los millones de enfermos
Que respiran oro, azufre y cobre
En las minas ignominiosas
De la mezquindad.
Y se me va armando un gran nudo
En esta garganta que ya no puede hablar.
Y me paso la noche
Con la cara puesta en los barrotes
Mirando cómo aquella estrella
Ya vieja, muerta ya, quizás…
Es lo único que brilla
En mi triste, muy triste
Realidad.
17 DE OCTUBRE DE 2013, CARLOS GOLCHER.


ACERCA DE LA VERDAD.
REFLEXIONES del 22-10-13.
Lo primero que se me ocurre es una frase que escuché hace muchos años y que después la vine usando porque me pareció muy acertada: LA MENTIRA CORRE MUY APRISA, PERO LA VERDAD SIEMPRE LA ALCANZA.
Ahora, ¿para qué la alcanza? 
Para eliminarla, para soportarla, para convivir con ella, para tolerarla…
Lo más lógico sería pensar que para eliminarla.
Y de eso, deviene la siguiente reflexión:
La verdad es un ariete, un arma, un ataque.
El ente portador de la verdad no debe llevarla de adorno, ni ocultarla, ni guardarla.  Si no, ¿para qué se tiene?
Y viene otra duda, relacionada: ¿qué es la verdad?
Aparenta una simple cuestión, una simple pregunta.
Pero… realmente… ¿QUÉ ES LA VERDAD?
Se me antoja, de inmediato, compararla con lo VERDADERO.  Lo que es, lo que está aquí, lo que se siente con cualquier sentido humano.  Pero, además, lo que no es aparente, lo que no es falso.
Pero, ¿qué otros conceptos contiene LA VERDAD?
La mentira…  podría ser una verdad.
Yo doy un paso atrás para darme impulso.  Lastimo al que viene detrás.  Pero no me doy cuenta, entusiasmado con mi trayectoria hacia adelante.  El lastimado suelta un quejumbroso ay, el cual me persigue.  No me alcanza porque yo voy impulsado por el esfuerzo inicial.  Yo no creo haber lastimado a nadie porque no tengo conciencia de haberlo hecho.  Y si alguien me pregunta si lastimé a alguien, diré que no.  Eso es mentira.  Y es verdad.  No lo sé, pero es mentira.  Y eso es verdad: No lo sé.  Es una mentira que es verdad.
En el mismo caso, puede ser que el de atrás me acuse y que realmente yo no lo haya tocado.  El mentiroso es él.  Porque él vio que yo no lo toqué.  Ésa es una auténtica mentira.  Es una verdad que es mentira.
Me volteo y esgrimo mi verdad.  Él se defiende con su mentira.  Y la hace todo un escudo.  Mi verdad, entonces, debe atacar.  Hasta que venza a su mentira.  Pero si esa mentira persiste y se amuralla, mi verdad debe recurrir a la lógica, a la naturaleza y utilizar estas armas para vencerla.  La mentira, entonces, huirá.  Pero mi verdad la perseguirá, la acosará y finalmente la alcanzará.
Y cuando la alcance, ¿qué hará?
Surge la duda.  Y la incertidumbre prevalecerá.




viernes, 4 de octubre de 2013

Tengo roto el corazón y comunico estos versos:


Se me está rompiendo el corazón
Se me está rompiendo el corazón…
Al ver una pequeña mano
Escondida en el perraje de la madre.
Piel pegada al hueso.
Uñas carcomidas.
Y un mendrugo de pan
Como en escondidas.
El ojo derecho de la niña
Tiene una tela gruesa,
Casi transparente,
Como una lente de lágrimas.
Su nariz respingada
Endurecida  de mocos
Apenas respira.
Y la espalda-cuna
De su progenitora
Sube y baja
Al ritmo de las piedras,
De los charcos,
De los guijarros
De la vereda
Que lleva al pueblo.
La niña a veces duerme.
Y a veces despierta,
Sorprendida.
¿qué está haciendo
En este mundo frío
Y tenebroso?
¿Dónde están los pechos,
Dónde, los pezones?
Si su madre parece su hermana.
Casi tan chica como ella.
Sin pechos.
Sin pezones.
Y con una ardiente herida
En el centro de su inocencia.

Se me parte el corazón.
Y volteo esta página
De mi vida.
Y busco una con paisajes,
Con volcanes,
Con lagos,
Con ríos,
Con cangrejos.
Y sólo encuentro
Horizontes
Con mandíbulas comerciales
Que muerden
Nuestro ímpetu consumidor.
Y de nuevo veo
A la niña.
En la espalda de otra niña.
En la espalda de mil niñas
Que en fila india
Caminan temblorosas
Hacia el hastío
De sus vidas.
Y surge  la sombra de los generales.
Y la sombra de los sargentos.
Y la sombra de los falsos líderes sindicales.
Y los presidentes
Que celebran el día del niño,
Y de la tierra,
Y de la independencia,
Ataviados con sus dorados trajes
Con sus dientes de oro,
Con sus minas de oro,
Con sus mancuernillas de oro…
Recordando
Sus dorados tiempos
De dictadores.
Y vuelvo a voltear la página.
Y encuentro parques
Y templos
Y escuelas sin techo.
Y la ignominia reinando
En todos los pechos.
Y regreso las páginas.
Y vuelvo al principio.
Y encuentro “canchitos”
A caballo.
Con espadas en forma de cruz.
Entregando espejitos
A los abuelos de la niña-madre.
Y es la de nunca acabar.
Paso las hojas
Y no encuentro paz
Ni justicia
Ni amor.
Y mejor cierro el libro.
Esperando que
Llegue
Un libro
Mejor.

C.Golcher, 4 de octubre 13:58.





miércoles, 2 de octubre de 2013

De ovejas y lobos.
Por Carlos Golcher.  Coatepeque, 13-07-2013.

Las ovejas trasquiladas han dado su lana para que sus dueños se protejan del frío.
Sus dueños han vendido la lana y se han hecho lujosos suéteres que se venden en el extranjero.
Casi todos los suéteres son blancos como la lana de las ovejas trasquiladas.
Pero de pronto aparece un suéter negro.
Los exportadores miran con recelo a los intermediarios.  Éstos, a los productores.  Y los pastores buscan en su grey a la atrevida oveja negra que se coló en los planes de aquel sistema perfecto.
Las ovejitas, inocentes, siguen al pastorzuelo que corre presuroso por entre las lomas y los valles, hacia la barranca donde se oculta la luna.  Su cara ya tiene pelos y sus piernas más fuerza.  No quiere que las ovejitas le vean su aspecto de lobo.  Pero la luna le voltea a ver, desde la nube, y todas las ovejitas, hasta las negritas, ven cómo en el horizonte una sombra negra se detiene y lanza un desgarrador aullido.

A todo esto, el verdadero pastor del rebaño tuvo insomnio esa noche.  Y se puso a contar a sus ovejas.  Estaba quedándose dormido cuando despertó sobresaltado: una oveja negra venía en sentido contrario.
La oveja negra se comió el fruto del árbol que estaba en el centro del bosque.  Y se la abrieron los ojazos moros.  Y vio cómo sus hermanas blancas, pobrecitas, caían por el desfiladero.