sábado, 18 de febrero de 2012

A SOLAS

HOLA, SOLEDAD…
ESCUCHANDO A LAS CELTIC WOMAN…
PIENSO EN STONEHENGE Y SUBSTITUYO A CADA UNA DE LAS ENORMES PIEDRAS QUE BRILLAN A LA LUZ DE LA LUNA.
Y MIENTRAS AVANZO DE ROCA EN ROCA, VOY CONTANDO LOS  SIETE COLORES, CUANDO ELLAS, LAS CELTIC WOMAN, CANTAN “MÁS ALLÁ DEL ARCOIRIS”…
Y DESPUÉS VIENE CELINE DION… Y ESCUCHO SU MARAVILLOSA VOZ, Y ME REMONTO A UNA MADRUGADA DE 1912, CUANDO UN ICEBERG AVENTURERO “ROZÓ” AL TITANIC…
Y MIENTRAS LA FLAUTA SUELTA NOTAS QUE IMITAN LA ESPUMA DE LAS OLAS, CELINE IRRUMPE EN EL CASCO DEL PODEROSO BARCO, CON SU VOZ DE ARIETE, BRUTAL Y MARAVILLOSA.
LOS NOVIOS DE LA NADA, DE AQUEL INSTANTE SUPREMO EN QUE UNO SE FUE AL FONDO Y LA OTRA SE QUEDÓ PARA CONTAR LA HISTORIA,  JUNTAN SUS ROSTROS PARA DERRAMAR UNA SOLA LÁGRIMA… QUE CAE AL SERENO MAR, DONDE SE REFLEJAN LAS CONSTELACIONES.
Y LUEGO, LA MISMA CELINE JUNTO A ANDREA… UNA SORDA A LA ARRITMIA  Y EL OTRO CIEGO A LA LOCURA,  LE CANTAN A LA TIERRA… Y EL MUNDO SE BAMBOLEA EN SU ÓRBITA, MARCANDO LAS ESTACIONES, MARCANDO LOS TERREMOTOS, MARCANDO LOS SUNAMIS…
Y ASÍ, SOLEDAD, VIVO CON MIS ÁNGELES Y MIS DEMONIOS, BUSCANDO EL CANTO DEL CISNE REDENTOR, QUE ME LLEVE MÁS ALLÁ DE LAS NUBES, MÁS ALLÁ DE LOS ASTROS…. ¡MÁS ALLÁ DE XIBALBÁ!
Y DE PRONTO, LA ÓPERA ALESSANDRO DE HAENDEL… ANTES NUNCA DE VISITA EN ESTE CONJUNTO DE HUECESILLOS AUDITIVOS… ¡QUÉ ESPLENDOR!... UN CASTRATO, UNA DIVA… Y UNA PEQUEÑA ORQUESTA DE CÁMARA… SEGURAMENTE FUE ANTES DEL TÁMESIS… CUANDO HAENDEL RINDIÓ HONORES AL REY DE INGLATERRA…
Y, CLARO… ¡BACH! CON SUS BRANDENBURGO…¡Y UNO DE ELLOS EN PIANO!

Y TODO ESTO, MIENTRAS JUEGO UN SOLITARIO, DONDE LAS CARTAS HACEN COLA PARA DARME LA CARA… Y SE DESAPARECEN LOS REYES, EN SÓRDIDOS ROMANCES CON SUS CONCUBINAS… Y LAS REINAS GUIÑAN OJOS A LOS YOQUERS… Y LOS ASES, DANDO BATALLA, TRAYENDO SUS ESTANDARTES DE HÉROES… EN LA GUERRA DEL AZAR CONTRA LO ESTABLECIDO.
APARECE DOMENICO SCARLATTI Y UNA SUBLIME SONATA.  CUAL PERLAS VAN CAYENDO LAS SONORAS NOTAS DEL PIANO, EN SU JUEGO DE NEGRAS Y BLANCAS, DANDO GRISES PRECIOSOS, QUE DESPIERTAN LAS COROLAS QUE VIBRAN CON EL PESO DEL ROCÍO MATINAL…
Y AFUERA, EN LA CALLE, DESENTONADA, LA BOCINA DEL FEBRIL PANADERO, QUE PEDALEA SU BICICLETA PANADERA POR LAS CALLES SIN PAN DE LA CIUDAD.
Y ACÁ, EN EL SALÓN DONDE ME ACOMPAÑO DE SOLEDAD, LA PASIÓN DE SAN MATEO DE BACH, ACUÑA EMOCIONES INSÓLITAS EN EL CORAZÓN COMPUNGIDO POR EL SUFRIMIENTO DEL SEÑOR…
Y EL CORO ELEVA SUS ESTROFAS HASTA EL SÉPTIMO CIELO, DONDE LOS ÁNGELES LLORAN, ESTREMECIDOS, AL RECORDAR AQUELLA PASIÓN…
TAMPOCO DE GIROLAMO FRESCOBALDI HABÍA ESCUCHADO MUCHO. UN POCO OPACO, DE TODAS FORMAS,ME LLEVA A LOS AÑOS MILQUINIENTOS Y TANTOS… CUANDO EN EL MEDIOEVO LOS TROVADORES ESCALABAN POR LOS BALCONES DE LAS DAMISELAS PARA CANTARLES CON RONCA VOZ UNA COPLA… O UN POEMA INVENTADO EN EL CAMINO.
Y DE NUEVO BACH Y SUS BRANDENBURGO, ALGUNOS TRISTES, CASI QUIETOS, OTROS TORMENTOSOS, COMO LA VIDA DE AQUEL GENIO QUE TUVO VEINTE HIJOS, MÁS DE OCHENTA AÑOS Y CIENTOS DE PRECISOSAS OBRAS…
Y TODO ESTO, MIENTRAS SOLEDAD, MI CONCUBINA, ME DESPEINA DULCEMENTE, BUSCANDO EN MIS SIENES LAS CANAS NUEVAS, NUEVAS DE SER VIEJAS, PARA HILAR CON ELLAS LOS SUEÑOS QUE ME ESPERAN DENTRO DE LAS BLANCAS SÁBANAS…





martes, 14 de febrero de 2012

UN ZUMO DE BARDO

Lo más triste es que la historia no es como la pintan.

 

Lo más triste es que la historia no es como la pintan.
Alguien bota algo y lo rompe.
Y cuando se le reprende, coge los pedazos y te los tira.
Y te sientes apenado.  Y pides perdón por haberte irritado.
Y él, campante, sigue su alocada marcha, rompiendo cosas…
Y así es este mundo.
Donde el instinto vence porque el miedo arremete.
Donde la bestia surge porque la idea se escapa.
Y los pájaros son los únicos que pueden volar…

Y siguen surgiendo historias con los colores cambiados.
El cielo no es azul sino rojo.
La tez no es negra ni blanca ni roja ni amarilla sino verde.
Y el oro ya no brilla porque lo tienen oculto unos pocos.
Y los muchos juntan sus lagañas nocturnas
Cuando cada amanecer abren los ojos al sol ajeno…

Y la belleza de la noche aparece
Cuando los eclipses se juntan y los gallos cantan
Al medio día, como a las doce…

Y las estrellas se caen del cielo
Y las nubes retumban
Y los relámpagos rasgan el firmamento, silenciosos,
Como no queriendo despertar a los amantes
Que se quedaron dormidos después del amor…

Y los niños trabajan, haciendo petardos con pólvora quitamanos…
Y las mujeres trabajan, haciendo el amor en sus horas extras…
Y los hombres trabajan, haciendo surcos con los pies
En la tierra sin humus de su desempleo…

Y todos los colores están cambiados.
La suma de los factores sí altera el producto
Porque ahora todos los productos son más caros
Porque subió la gasolina
Porque subió el petróleo
Porque subieron las armas
Porque subió el loco al poder…

La clorofila está pasando de moda.
La fotosíntesis ya no llega a las hojas.
Estamos aprendiendo a vivir en cuevas
Donde los peces ciegos no tienen ojos
Porque no necesitan ver.
Y las salamandras discurren por entre las piedras mohosas,
ésas que están en el fondo del pantano…

Y lo peor es que no nos da vergüenza.
No cambiamos de colores.  Permanecemos
Pálidos, como la nieve, fríos
Como el hielo…

Y las conciencias fingen demencia.
Y los dementes se hacen los locos.
¡Y los locos nos juntamos a escribir poemas
Donde los colores no son como los pintan!

domingo, 5 de febrero de 2012

ANA FALTÓ EN SAN PABLO LA LAGUNA

POR EL OJO DEL MUNDO…
No hace mucho tuvimos la dicha de visitar la zona de pestañas del gran ojo que es el lago de Atitlán.
Desde esa orilla contemplamos cómo el lago está completamente vivo.  Sus aguas, doradas al amanecer, plateadas por la tarde e inmensamente azules a las diez o a las cuatro, dejan resbalar por sus ondas las pequeñas embarcaciones de pescadores que buscan su sustento diario.
Los volcanes, vigilantes eternos, dormitan tranquilos, sabiendo que en sus faldas los tzutuhiles y los kackchiqueles construyen sus propios imperios, tejiendo sus labrantíos con verduras y hortalizas, o en sus telares, capturando todo el arco iris en hebras delicadamente entrelazadas.
Aquí se forja un futuro distinto.  Aquí no se teme por los baktunes.  La vida continuará después del fin de ciclo.  Y van a la escuela, a la iglesia, al parque, al mercado.  Intercambian sus artesanías por pan dormido y despiertan sus anhelos cada día, con trabajo, con esfuerzo, con sonrisas, con niños mocosos que atisban desde sus capixays  cómo los turistas descienden de los tuc-tuc, que como zompopos recorren las sinuosas calles de los poblados.
Aquí estuvimos unos días.  Y unas noches, donde el firmamento asusta.  Parece tragárselo a uno y se siente que las estrellas no están a años luz sino en luz de años, de meses, de días, de horas, de minutos…
Sirio y el Can Mayor… Betelgeuse y Orión… Gigantescos focos que por la distancia parecen agujeros hechos en una enorme capa negra. 
Y soltamos nuestras velas para navegar por esos oscuros mares, donde cada astro es un puerto.
Y las galaxias son continentes.  Y las constelaciones, islas.
Y el mar de éter salpica nuestras caras con su espuma de cometas.

Aquí estuvimos con mis seres queridos.  Sólo faltaste tú, Ana.  Mi nieta, mi doble hija, mi amiga.
Y te dedico estas líneas para que sepas que nuestros sístoles y diástoles palpitaron contigo  en cada vivencia maravillosa que tuvimos en este lugar de encanto.

viernes, 3 de febrero de 2012

Hurgando dentro

Trece Baktún x 5 = 65

En septiembre del año pasado arribé a mis primeros sesenta y cinco añitos.  Añitos, porque, vistos desde esta perspectiva, los veo pequeños, cada vez más, entre más lejanos están.  Es como si uno tuviera un enorme rabo y volteara a vérselo.  Las vértebras más cercanas se verían anchas y largas.  Y conforme se fueran separando del cuerpo, se verían cada vez más angostas y cortas.
Es por eso que cuando quiero recordar los años de hace veinte, apenas veo una muy pequeña pantalla con los acontecimientos de esa época.  Y si veo más atrás, casi tengo que imaginarme la historia.
Es por ello, entonces, que trato de atisbar el futuro.  Mi año de ahora aún tiene potentes sus luces y éstas alcanzan para alumbrar al año que viene y quizás un poco más allá.
Pero si seguimos reflexionando sobre el tiempo éste se nos terminará y ya no estaremos en condiciones de insertarnos en él: habremos alcanzado la Eternidad, donde no hay, precisamente tiempo… ni espacio.
Nuestra vida, hasta ahora, ha sido una muy “bethoveniana” sinfonía.  Por sus enormes contrastes y sus innúmeros matices.  Pero, y espero que así sea durante mucho tiempo, sigue siendo una sinfonía “schuberiana”: inconclusa.
Hace poco me desperté con la idea de que el Universo y Dios, al final de cuentas, son uno solo.
Según la Ciencia, el Universo se inició con una gran explosión.  Según la Ciencia, el Universo continúa expandiéndose.  Y quizá termine cuando llegue al límite de su “estiramiento”.
Y todo venga de regreso, hasta que se junten de nuevos los cuerpos, los órganos, las moléculas, los átomos.  Y estos  implosionen tanto que, como al darle vuelta a un calcetín, encontremos toda la luz perdida por la enorme atracción de los agujeros negros.  Y quizás comencemos un anti-universo.
Es como si Dios estuviera inflando sus pulmones.  Cuando ya no le quepa ni una partícula comenzarán a desinflarse.  Y así, eternamente, mientras continúe respirándonos.
Pero, el punto es que, cuando ocurrió la Gran Explosión, si eso fuera cierto, Dios abrió sus ojos.  Y con sus manos de alfarero Divino comenzó a crear todo lo existente.  Y más que “crear”, a organizar toda esa materia y energía caóticas que estaba delante de Él.
Haciendo el papel de Demiurgo, mientras organizaba y sobre la marcha, Dios fue creando constalaciones, galaxias, soles y mundos.
Y en algunos puso la condiciones para que se diera la vida, como en el nuestro.
Y esa… ¡es otra historia!