jueves, 29 de marzo de 2012

Breve reseña vital


TODA MI VIDA.


Cuando sentí, me habían lanzado a mil por hora por aquel oscuro túnel.  Sentía que me pisaban los talones, pero que los mismos que me seguían me impulsaban.  Me empujaban hacia no sé qué destino.

Sentí un fuerte golpe en la cabeza.  Los que me seguían se dispersaron.  Fue tal el golpe que abrí un boquete en la estructura con la que choqué. 

Abrí los ojos y ví un mar gelatinoso en el cual caí.  De inmediato sentí cómo me absorbía el casi metálico líquido.

Fue cuando empecé a tener visiones.

Ví cómo me dividía en dos.  Y luego en otros dos.

Pasaron semanas, quizás meses.

Llegó un momento en que pude abrir los ojos: flotaba en un mar transparente, lleno de masas rosadas y rojas.

Alcancé a ver unas piernas, lejanas, llenas de dedos en los extremos.  Más cerca, unos brazos, también con dedos en las puntas.

Continuaron las visiones.

Nunca estuve seguro cuánto tiempo transcurría por mi cuerpo, el cual se llenaba de moléculas temporales, que ahora eran y luego ya no eran.  Eso me hacía crecer, creo.

Navegué de un lado a otro del útero.

Estaba impaciente por salir y ver esos planetas extraños que giraban alrededor del sol placentario de mi madre.

Al fin, un día sentí la angustia del ser que me cobijaba.  Sus violentos movimientos me empujaban hacia el final del túnel, en el cual había comenzado todo.

Salí.  Y sentí la herida dolorosa del oxígeno en mis virginales pulmones.  Al cruzar el umbral,  el aire pasó golpeando unas cuerdas que tenía en la garganta y escuché por primera vez mi vibrante grito.

Dos pares de ojos me vigilaban.  Y cuatro brazos se peleaban por tenerme.

Algo me dijo que debía cerrar los ojos y empecé a soñar. 

Y así, entre sueños y visiones, transcurrieron los primeros años de mi vida.



-Carlos G.
-Presente…
-Se dice “¡Presente!”, no pre-sen-te, como maricón…
-¡Presente!
Fue otro niño el que repitió presente.  Yo, simplemente me había convertido en un tomate de los colorados que estaban mis cachetes.  Quería que el escritorio me tragara y que mis cuadernos me absorbieran en sus páginas con líneas o con cuadrícula.  Y que mi borrador me borrara.  Y que mis crayones me pintaran de otro color los cachetes.



-¿Escudo o cara?
-¡Cara!
-¡Perdiste!, G. es tuyo.

Y fui del equipo que tenía a los malos.  Y perdimos.



-¿Qué le pasó, mijo?  ¿Por qué trae morado su ojo?
-Es que me agarraron entre tres y no pude defenderme…


-Fijate que la Amanda va a ir al cine con toda la clase y te manda a decir que si querés ir.
-Tengo mucho que hacer.
-No importa, es tu oportunidad…


-¡Cómo serás de bruto!  ¿Por qué te sentaste en el otro extremo…?  La patoja te estaba esperando…



-Ya todo está listo, mijo… hice gallina criolla con caldo, ensalada rusa y de postre compré un pastelito…  sólo faltan sus amigos.


-No llore, mijo, talvez creyeron que era otro día…


-Mire, mijo, ya le compré su anillo…

-No tenga pena, mijo, talvez en enero…



-¿Y por qué decidió irse a Coatepeque, mijo?
-Porque me pagaban veinte quetzales más…

-¿Y cómo es ella?
-Me gusta.

-¿Y qué va a ser cuando nazca el nene?
-Nena.

Y fue nena.  Y al fin tuve una satisfacción en la vida.  Sentí que a través de sus ojos podía ver el Universo.  Y a través de sus manitas podía moldear los planetas.  Y a través de sus piecitos podía caminar por selvas y desiertos.

Después vinieron los otros tres.  Y los quise tanto que lo estuve celebrando durante años.

Siguieron los sueños.  Y las visiones.

Me ví trabajando en el Norte, donde muchos familiares hacían dólares.

Y después de un ridículo accidente y dos años de rehabilitación decidí irme ilegalmente a los Estados Unidos.

Atravesé todo México.  Y después de pasar Tijuana corrí por entre los matochos del desierto, hasta donde el coyote me dijo que me detuviera y que allí esperara.

Esperé como una hora.  Al fin, se vieron las luces de las lámparas.  Era el coyote y un montón de uniformados de la Migra.

Nos tuvieron quince días en Caléxico, en un campo de concentración gringo, donde coexistíamos jamaiquinos, salvadoreños, mexicanos, guatemaltecos, hondureños, ecuatorianos y uno que otro brasileño. 

Jugábamos cartas, damas, ajedrez y cuanto juego mata-tiempo existía.

Pasábamos sin hacer nada todo el día.  Y al anochecer continuábamos.

Un día pude conseguir un teléfono y haciendo memoria llamé al trabajo de mi madre.  Cuando oyó mi voz se puso re-feliz, creyendo que yo ya estaba a salvo y con algún trabajo.  Cuando le conté lo que me pasó se desencantó.  Pero ya estaba acostumbrada a mis fracasos y supo disimular su tristeza.

Cuando regresé a mi pobre patria, se me abrieron los ojos de la conciencia y pude percibir cómo estaba todo: gobernantes despiadados habían iniciado una guerra en contra del pueblo.  Masacraban poblaciones enteras y los pobres habitantes huían o se unían a las columnas guerrilleras. 

Yo tenía cuatro hijos, no tenía una profesión establecida, deudas por el viaje y una linda mujer que no me merecía.

Trabajé de vendedor de filtros, de lotes, de casas…

Hubo un terremoto que nos hundió más a todos en la pobreza.  Los recursos, ya de por sí escasos, se agotaron.  Y la ayuda que venía del exterior se canalizaba a las familias poderosas.

Un día me encontró a un primo que trabajaba en publicidad y me incitó a hacer lo mismo.

Pasé veinticinco años laborando en agencias publicitarias de Guatemala, Honduras y El Salvador. 

Le hice el juego al sistema.  Pero mis convicciones no se murieron.

Las guerras en los países centroamericanos cesaron.

Se firmaron acuerdos de paz.

Y ganaron los que tenían el poder: eclesiástico, político, económico.

De balde tantos años de muertos, desaparecidos y masacrados. 

Los comandantes se entregaron a cambio de libertad y prebendas. 

El pueblo siguió lo mismo o peor.



Ahora estoy jubilado, sin prestaciones.

Veo mi vida pasar y a la muerte venir.

Por eso recordé todo esto.  Porque ya está presente de nuevo el túnel.  Y lo malo es que aún no se  ve luz al final. 

Quién sabe si la hay.



------------fin-------------------

jueves, 22 de marzo de 2012

UN POCO DE TEATRO


Se vende Flores


Teatro en 2 actos.

Acto I
Escenario: Segmento de un mercado municipal de la provincia guatemalteca, en donde específicamente se vende flores.
En el centro del cuadro, vendedora indígena ladinizada que habla poco pero contundentemente.  De vez en cuando murmura frases en quiché.  En voz alta habla en español.
Pasan presurosas señoras que han ido al mercado.  Alguna se detiene y mira las flores.  Después sigue su caminar.
Vendedora:
-Lleve flores, mamaíta... están a buen precio..(murmura algo en quiché)
-Compradora uno:
-Quisiera unas rositas, pero adornadas con algún tul...
Vendedora:
¿Para qué ocasión las quiere, madre?
-Pues ... ¡para el día de la madre!
-Bueno, como hay tantas ocasiones... ¿qué le parecen estas blancas, mamaíta?
-No, la verdad es que quisiera unas rosaditas...
-Pero las blancas hablan de pureza, de inmaculación, de bienestar...
-Sí, pero yo quisiera rosaditas...
-(Hablándole bajito)  Es que rosaditas... ¡no tengo!
-Ah, bueno, y amarillas?
-Tampoco.
-¿Y de cuáles tiene, pues, doñita?
-Sigue hablando bajito... -sólo blanquitas...
-Entonces deme blanquitas... pero bien adornaditas...
-Usted manda, mamaíta, (por lo bajo) siempre cuando pague bien...
-¿Cómo dice?
-No, que.  se las preparo ya, mire... ¡qué lindas se miran!
Escena se apaga.
Aparece otra vendedora, por efecto de luz.
-¡Flores, lindas flores!
El escenario ha cambiado.  Ahora es una calle cerca del cementerio.  La vendedora tiene un puesto con alhelíes, margaritas y claveles. Es una señora joven, ladina, con gabacha y pelo recogido.
Pasan señores con caras compungidas, algunos, y otros indiferentes.  De pronto llega una señora que lleva a una niña de la mano.
-¿Tiene rosas blancas, chula?
-Ay mamaíta, le voy a quedar mal... sólo tengo margaritas amarillas, alhelíes y claveles rojos.
Habla la nena que va con su mamá:
-Ay mami, claveles...
Contesta la mamá, volteando al público...
-Claveles los que me dejó el muertito...(Dirigiéndose a la vendedora):
-Prepáreme un buen ramo de claveles, pero adornémelo bien, porque creo que sólo esta vez le voy a poner flores a Marito, el papá de la nena...
-¡Que en paz descanse! -dice la vendedora.
-Que va a descansar en paz... si viera las que me hizo...
-Mami, ya vas a criticar a mi papito otra vez... (La niña hace mueca de querer llorar)
-No, mi amor, si sólo decía...

Se apaga luz y aparece una tercera escena: (Siempre por efecto de luz)
Es una venta de flores, en un centro comercial.  La vendedora muy bien ataviada, de minifalda y con gabachita y gorrito especial de florista.  Entran dos caballeros jóvenes, bien arreglados.
-Señorita, disculpe, quisiera unas gardenias...
-Sólo tenemos tulipnaes, Señor.
-¿Tiene blancos?
-No, señor, sólo rojos...

Acto II.

Se apagan las luces.
Se oye un gran estruendo.
Se oyen ayes, gritos y llantos.

Se encienden las luces.
En los tres escenarios hay ruinas. Sobresalen las manos de la vendedora de flores del mercado, en medio de un montón de ruinas.
En la segunda escena se ve un pie que sobresale de un montón de escombros.
En la tercera, el rostro de la vendedora, agonizante, que dice al público:
-Sólo tulipanes... rojos...
Cae el telón y aparece sobre el mismo la proyección de un rótulo que dice:
SE VENDEN FLORES.
Ayer fue el equinoccio de primavera en el hemisferio norte del planeta Tierra.  Estamos en el año 2012 de la  Era Cristiana, llamada también EC (Era Común).
El presente come futuro y decanta pasado.  Así, por los siglos de los siglos.  Por las eras de las eras.  Por los años sinódicos.  Por la luz que se desplaza en el espacio, lo cual crea el tiempo.
(Si no existiera la luz, todo estaría quieto, sin tiempo.  ¿Será que ése es el límite, que ya no existe nada más rápido y por tanto más determinante?)
Pero imaginemos a los átomos quietos, sin tiempo aún.¿Qué motor podría iniciar su movimiento?¿Qué podría causar esa chispa de energía inicial?  ¿Qué causa que se inicie un pensamiento?  ¿Qué puede despertar a la aislada neurona para que empiece a vibrar e inicie la concatenación que produzca el pensamiento inicial?  ¿Y será ese pensamiento inicial el que impulse a los átomos inmóviles y logre un efecto dominó atómico?  ¿Consistirá en eso LA CREACIÓN?


lunes, 12 de marzo de 2012

DEDOS

Los dedos oprimían con fuerza el cabo del pincel. Tuvieron que sujetarlo de esa forma ante la poderosa magia de los colores.


El pintor pintó tanto que su brocha engordó y él adelgazó.


Los dedos de los pies cultivan hongos atómicos: explotan en increíbles picazones.


Los alfareros hacen pases mágicos sobre el barro hasta que hacen surgir la forma.


Cuando los dedos rodean el pezón, este se yergue, desafiante...


Los dedos de Kant decantaron sublimes obras... Otros, sólo obraron.


Las casitas del paisaje se acurrucaban en dos pulgadas... Y las pulgas de los perros que vivían en las casitas eran microscópicas...


Los dedos también son casitas, con techos de uña y ventanas de piel... y cercos de oro...


Tengo un dedo panzoncito... Quizás dé a luz... o a sombra.


Un dedo señaló a los Yankees.  Los Yankess señalaron a los judíos. Los judíos señalaron a Cristo. Y Cristo sonrió.


Un dedo señaló a Cristo. Cristo señaló al Pueblo y el Pueblo señalo al Yankee. Y... 


Un dedo lloró con sangre. Otro dedo solo lloró. El primero era cantante. Un tercer dedo se lo pidió. El prime dedo, entonces, cantó ”Viva, viva, pueblo mío, viva la libertad...”
Un millón de dedos llorando sangre, dijeron entonces ¡Ese es mi dedo!


Y el primer dedo, exangüe, cayó sobre la bandera de su patria.

LAS COSAS TAMBIÉN TIENEN FÁBULAS

Un celular que dormía perdió una llamada porque cuando sonó el timbre no pudo encontrar un dedo.


A un lápiz que quiso escribir nadie le dio la mano.


Es un problema con eso de la huelga de dedos: ni siquiera se pudieron digitalizar las pérdidas.


Una maceta que no pudo pasar del corredor, tuvo ganas de ir al baño.  Cuando sintió estaba toda mojada.


A mi ventilador oscilante le tomaron una foto y se quedó congelado.


A una taza de café se le quemó la boca por estar soltando vapor.


Unos zapatos que caminaron todo el día, terminaron con la lengua de fuera.


Un libro que tragaba letras eructó palabras.


Una gorra enamorada terminó perdiendo la cabeza.


Y cuando encendieron la calculadora, comenzó el tiempo.


Cuando el cúbito despertó, oyó melodías que venían del radio.


Cuando los pasaron cerca del peroné, ¡los huevos se entibiaron!


El peine tenía que limpiarse los dientes después de cada peinada.


A la a gata  que se durmió cerca de la computadora la despertó un fuerte olor a ratón.


En un rincón del Universo, Yahvé soñó conmigo.




Y al final, no todo estaba escrito.

LA COCINA

Al fin logró que la cocina estuviera impecable.  Las tazas haciendo fila en el aparador.  En la platera, la vajilla.  Las hornillas, todas, limpias y secas.  Sin grasa, ni la más mínima huella.  En la panera, los bollos, puestos en forma ordenada.  La refrigeradora, con todas sus etiquetas magnéticas, nítida, sin mancha.  Ah, y el piso... inmaculado.  Las baldosas verde oscuro, concatenadas, formando un rectángulo perfecto, casi un rectángulo dorado.   Había un pequeño resplandor en el lavatrastos de metálicos brillos, en donde pegaba aquel perdido rayo de sol.
Sí.  La cocina estaba impecable.  Había orden.  Había paz.
De pronto, el fantasma de una muy callada risa infantil. 
Su corazón latió más rápido.
Esperó.
Sí.  La risa cada vez estaba más cerca.
Hasta que le estalló en su oído derecho.
Se volteó, alborozada, queriendo abrazar el cuerpecito frágil de Juancarlitos.
Sólo estaba el eco de su risa, que ahora se alejaba.
Y se acercaba.
Y se alejaba….
Hasta que se hundió en el mar de lágrimas nostálgicas que salían de sus resecos ojos… casi ciegos.
En fin, la cocina estaba impecable.  Había orden.  Había paz.