jueves, 22 de marzo de 2012

UN POCO DE TEATRO


Se vende Flores


Teatro en 2 actos.

Acto I
Escenario: Segmento de un mercado municipal de la provincia guatemalteca, en donde específicamente se vende flores.
En el centro del cuadro, vendedora indígena ladinizada que habla poco pero contundentemente.  De vez en cuando murmura frases en quiché.  En voz alta habla en español.
Pasan presurosas señoras que han ido al mercado.  Alguna se detiene y mira las flores.  Después sigue su caminar.
Vendedora:
-Lleve flores, mamaíta... están a buen precio..(murmura algo en quiché)
-Compradora uno:
-Quisiera unas rositas, pero adornadas con algún tul...
Vendedora:
¿Para qué ocasión las quiere, madre?
-Pues ... ¡para el día de la madre!
-Bueno, como hay tantas ocasiones... ¿qué le parecen estas blancas, mamaíta?
-No, la verdad es que quisiera unas rosaditas...
-Pero las blancas hablan de pureza, de inmaculación, de bienestar...
-Sí, pero yo quisiera rosaditas...
-(Hablándole bajito)  Es que rosaditas... ¡no tengo!
-Ah, bueno, y amarillas?
-Tampoco.
-¿Y de cuáles tiene, pues, doñita?
-Sigue hablando bajito... -sólo blanquitas...
-Entonces deme blanquitas... pero bien adornaditas...
-Usted manda, mamaíta, (por lo bajo) siempre cuando pague bien...
-¿Cómo dice?
-No, que.  se las preparo ya, mire... ¡qué lindas se miran!
Escena se apaga.
Aparece otra vendedora, por efecto de luz.
-¡Flores, lindas flores!
El escenario ha cambiado.  Ahora es una calle cerca del cementerio.  La vendedora tiene un puesto con alhelíes, margaritas y claveles. Es una señora joven, ladina, con gabacha y pelo recogido.
Pasan señores con caras compungidas, algunos, y otros indiferentes.  De pronto llega una señora que lleva a una niña de la mano.
-¿Tiene rosas blancas, chula?
-Ay mamaíta, le voy a quedar mal... sólo tengo margaritas amarillas, alhelíes y claveles rojos.
Habla la nena que va con su mamá:
-Ay mami, claveles...
Contesta la mamá, volteando al público...
-Claveles los que me dejó el muertito...(Dirigiéndose a la vendedora):
-Prepáreme un buen ramo de claveles, pero adornémelo bien, porque creo que sólo esta vez le voy a poner flores a Marito, el papá de la nena...
-¡Que en paz descanse! -dice la vendedora.
-Que va a descansar en paz... si viera las que me hizo...
-Mami, ya vas a criticar a mi papito otra vez... (La niña hace mueca de querer llorar)
-No, mi amor, si sólo decía...

Se apaga luz y aparece una tercera escena: (Siempre por efecto de luz)
Es una venta de flores, en un centro comercial.  La vendedora muy bien ataviada, de minifalda y con gabachita y gorrito especial de florista.  Entran dos caballeros jóvenes, bien arreglados.
-Señorita, disculpe, quisiera unas gardenias...
-Sólo tenemos tulipnaes, Señor.
-¿Tiene blancos?
-No, señor, sólo rojos...

Acto II.

Se apagan las luces.
Se oye un gran estruendo.
Se oyen ayes, gritos y llantos.

Se encienden las luces.
En los tres escenarios hay ruinas. Sobresalen las manos de la vendedora de flores del mercado, en medio de un montón de ruinas.
En la segunda escena se ve un pie que sobresale de un montón de escombros.
En la tercera, el rostro de la vendedora, agonizante, que dice al público:
-Sólo tulipanes... rojos...
Cae el telón y aparece sobre el mismo la proyección de un rótulo que dice:
SE VENDEN FLORES.

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