martes, 22 de octubre de 2013

ACERCA DE LA VERDAD.
REFLEXIONES del 22-10-13.
Lo primero que se me ocurre es una frase que escuché hace muchos años y que después la vine usando porque me pareció muy acertada: LA MENTIRA CORRE MUY APRISA, PERO LA VERDAD SIEMPRE LA ALCANZA.
Ahora, ¿para qué la alcanza? 
Para eliminarla, para soportarla, para convivir con ella, para tolerarla…
Lo más lógico sería pensar que para eliminarla.
Y de eso, deviene la siguiente reflexión:
La verdad es un ariete, un arma, un ataque.
El ente portador de la verdad no debe llevarla de adorno, ni ocultarla, ni guardarla.  Si no, ¿para qué se tiene?
Y viene otra duda, relacionada: ¿qué es la verdad?
Aparenta una simple cuestión, una simple pregunta.
Pero… realmente… ¿QUÉ ES LA VERDAD?
Se me antoja, de inmediato, compararla con lo VERDADERO.  Lo que es, lo que está aquí, lo que se siente con cualquier sentido humano.  Pero, además, lo que no es aparente, lo que no es falso.
Pero, ¿qué otros conceptos contiene LA VERDAD?
La mentira…  podría ser una verdad.
Yo doy un paso atrás para darme impulso.  Lastimo al que viene detrás.  Pero no me doy cuenta, entusiasmado con mi trayectoria hacia adelante.  El lastimado suelta un quejumbroso ay, el cual me persigue.  No me alcanza porque yo voy impulsado por el esfuerzo inicial.  Yo no creo haber lastimado a nadie porque no tengo conciencia de haberlo hecho.  Y si alguien me pregunta si lastimé a alguien, diré que no.  Eso es mentira.  Y es verdad.  No lo sé, pero es mentira.  Y eso es verdad: No lo sé.  Es una mentira que es verdad.
En el mismo caso, puede ser que el de atrás me acuse y que realmente yo no lo haya tocado.  El mentiroso es él.  Porque él vio que yo no lo toqué.  Ésa es una auténtica mentira.  Es una verdad que es mentira.
Me volteo y esgrimo mi verdad.  Él se defiende con su mentira.  Y la hace todo un escudo.  Mi verdad, entonces, debe atacar.  Hasta que venza a su mentira.  Pero si esa mentira persiste y se amuralla, mi verdad debe recurrir a la lógica, a la naturaleza y utilizar estas armas para vencerla.  La mentira, entonces, huirá.  Pero mi verdad la perseguirá, la acosará y finalmente la alcanzará.
Y cuando la alcance, ¿qué hará?
Surge la duda.  Y la incertidumbre prevalecerá.




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