martes, 22 de octubre de 2013

TRISTE, MUY TRISTE… REALIDAD
Cuando  apenas me asomo
A la ventana de mi celda
Y veo en el horizonte lejano
Cómo el sol arregla sus cobijas
Y enciende la luna
Para iluminar sus sueños…
Cuando apenas mis ojos
Sienten la luz mortuoria
De la tarde
Y el par de volcanes
Se atizan los árboles
Metiendo sus faldas
En lo oscuro
Del lago…
Y mis poros se cierran
Ante el frío soplo
De esa noche guapa
Que me espera…
Entonces, sí, entonces…
Se oye el silencio de los grillos
Y el volar de la lechuza
Y el canto sordo del búho…
Y empieza el aquelarre
De mis tenebrosas quejas…
Por las niñas madres
Que sonríen tontamente
Ante su llorona y chiquitita realidad.
Por lo niños que ya trabajan
Envolviendo pólvora
En hojas de periódicos
Que anunciaron prosperidad.
Por los varones que se postran
Ante el amo todo el día
Y que por la noche buscan
El refugio de  su intimidad.
Por los millones de enfermos
Que respiran oro, azufre y cobre
En las minas ignominiosas
De la mezquindad.
Y se me va armando un gran nudo
En esta garganta que ya no puede hablar.
Y me paso la noche
Con la cara puesta en los barrotes
Mirando cómo aquella estrella
Ya vieja, muerta ya, quizás…
Es lo único que brilla
En mi triste, muy triste
Realidad.
17 DE OCTUBRE DE 2013, CARLOS GOLCHER.


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