El tiempo: una medida del espacio.
El tiempo
necesita un espacio para caber. Si el
espacio no es suficiente, termina el tiempo.
Pero si el tiempo entra en un receso, se crea el espacio para que el
tiempo, de todas maneras, quepa. Por
tanto, el tiempo necesita del espacio.
Pero el espacio no necesita del tiempo. A menos que sea para medirlo.
Y el ser humano
necesita medirlo. Por ello inventó el
segundo. Y el minuto. Y la hora.
Pero también
inventó el día. Y el mes. Y el año.
El planeta se
mueve en un espacio dado, alrededor de su estrella.
Y mientras no
existió un ser con conciencia, el planeta rodó por los siglos de los siglos.
Porque a los
dinosaurios ¿qué les importaba su edad?
Eran máquinas con
masas que reaccionaban al ambiente o sus
impulsos. Y así, nacían, crecían, se
reproducían y morían. Y nadie de ellos sabía cuánto tiempo vivían. Ni en qué Era.
Pero gracias a
que el espacio es tan caótico, cayó un enorme aerolito en el área donde estaban
muchos nidos de dinosaurios.
Y se
extinguieron.
Y los pobres
mamíferos, que hasta entonces habían vivido debajo de las piedras, pudieron
desarrollarse.
Y al través de
los eones, se fue conformando un cerebro suficientemente completo como para
tener conciencia.
Entonces, surgió
el tiempo.
Y esos seres con
conciencia empezaron a medirlo. Y al espacio.
Y surgieron los
calendarios.
Los asirios, los
egipcios, los chinos…¡los mayas!
Cada segundo
termina donde empieza el otro. Lo mismo
sucede con los minutos, las horas, los días, los meses y los años.
La esperanza de
vida fue creciendo mientras los seres pensantes invertían su inteligencia en
nutrirse cada vez más y mejor.
Y la medición se
fue volviendo una necesidad.
Y los asirios,
los egipcios, los chinos…. ¡los mayas! Comenzaron a medir el tiempo.
Hace cinco mil
docientos años, los mayas dispusieron empezar a medir su tiempo. Y lo midieron con TUNES y BAKTUNES.
Este año
conmemoran el BAKTÚN 13.
El 21 de
diciembre se inicia el supuesto BAKTÚN 14.
Lo único es que eso sería como pretender un 32 de diciembre.
En realidad la
vuelta comienza de nuevo porque ellos sólo midieron 13 BAKTUNES, que en total,
hacen cincomildocientos años de los nuestros.
Y se terminan esos 13 este 20 de diciembre.
Son, al final de
cuentas, SÓLO MEDIDAS para justificar el espacio que nuestros cerebros
aventureros ocupan dentro de nuestro cráneo.
Y si los asirios,
los egipcios, los chinos … ¡y los mayas! Son homo-sapiens… pues no encuentro
ninguna particularidad en sus respectivas medidas del tiempo, por lo que sólo
pretenden justificar ese preciado espacio en sus respectivos cráneos.
Por Carlos
Golcher, septiembre de 2012.
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