Cualquier
tesis deviene de una síntesis previa, y no de la nada.
Lo que confirma
la naturaleza de correlatividad de lo creado con lo no creado. Visualicemos dos creaciones, espalda con
espalda. La cara de cada una de estas
creaciones miraría hacia la cara de una tercera y una anti-tercera creación,
que a su vez mostrarían su espalda a una cuarta y así, hasta la “n”.
Ahora, supongamos
que todas y cada una de estas creaciones forman una espiral positiva a espaldas
de una espiral negativa, cada cual con su desarrollo de creaciones, hasta que
coinciden en un punto equis, donde se funden de nuevo espalda con espalda y
así, infinitivamente.
Por lo tanto, el
big-bang surgió de un anti-big-bang.
Y cuando la
expansión llegue al punto equis, allí estará esperándole la espalda del
anti-big-bang.
Y se iniciaría de
nuevo el proceso, el cual terminaría y volvería a empezar, hasta la eternidad y
lo infinito.
¡Imaginemos qué
clase de espiral sería ésa!
Reflexión de
Carlos Golcher, del 27 de abril de 2012, por la noche.
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